De la Pesadilla a la Vida en Abundancia

Carlos A. Artusa

Carlos A. Artusa

Les escribo estas líneas teniendo la esperanza de que esto que les voy a contar, será útil para tantos otros, que como yo, caminaban por el mundo buscando cosas vanas, temporales, seguridades de bienestar (que nunca lo son, pues todo acaba, todo envejece, todo termina…).

Cuando la verdadera riqueza, la verdadera seguridad, esté al alcance de tu mano, tan simple, tan cristalino, tan dulce… cierra tus ojos, eleva una oración a Dios y vacíate de tu vida en los brazos de Jesús.

Él te lo dará todo: la confianza para vencer los obstáculos de tu vida y la seguridad de que el nunca te soltara de su mano dejándote a la deriva.

Así te inundara la alegría de saber que nunca mas estarás solo porque él te acompañara siempre:

”El señor es mi pastor nada me puede faltar, aunque camine por cañadas oscuras, su vara y su cayado me sostienen” dice el hermoso salmo 23.

Por eso, quiero contarte como de una vida llena de temor, inseguridad y miedos pasé a una vida como la que habla el Señor en su evangelio ”Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

El cambio en mi vida comienza hace 9 años cuando un medico alergista me encuentra un poco de presión arterial . Voy a la salita del barrio a controlarme, me atiende un cardiólogo que me dice que hay que hacer algunos estudios, y después mas estudios.

Al final me diagnostica una miocardiopatía dilatada de dudosa evolución. Imagínense, parecía que el mundo se me caía encima y después de algunos días, aferrándome a mi Fe, en Dios y la virgen junto a mi mujer y mis hijos decidí luchar con todas mis fuerzas: régimen estricto, mas de 10 pastillas por día y sobre todo las palabras de Jesús (”señor aliméntame con tus palabras”)

Empecé entonces a concurrir a María del Rosario de San Nicolás en Avellaneda, a la iglesia del padre Fernando Abraham. También fui a ver al Padre Bentancur en la cancha de talleres de Escalada y ahí vi algo que me llamo poderosamente la atención: entraron un gran cuadro con la imagen de Jesús que le salían dos rayos del corazón, uno pálido y otro rojo.

Comencé a averiguar. Me compre el libro para conocer su historia, lo mismo que estampas para repartir entre amigos y familiares. Fue como que se hubiera querido quedar para siempre en mi vida para acompañarme.

El corazón comenzó a mejorar, cosa que llamo la atención al medico, que si bien no se curó, pero si quedo controlada. Algo difícil en una cardiopatía dilatada. Ya van 9 años.

Pero lo que no sabia el, ni yo es la prueba terrible por la que iba a pasar, estaba trabajando y me debían un poco de dinero por lo cual decidí cambiar mi viejo Renault 12 por otro viejo pero lujoso taunus ghia 83 que me gastaba mucha más nafta que el otro y me decían que era porque tenia caja automática. Primera casualidad o causalidad. Yo lo quería cambiar.

Un Sábado voy a trabajar y en mi maquina colocan un dispositivo para rectificar. Estalla la piedra esmeril y nuevamente la tragedia. Unos de los pedazos agujerea el techo otro pasa al lado de la cabeza de un compañero y el otro me secciona el ante brazo. Un compañero corre y me toma la mano, que apenas estaba sostenida por la piel; y con un cinturón me hace un torniquete. Y así, caminando prácticamente pegados subimos al auto de un amigo. Llegaban las ambulancias pero ya estábamos arriba el auto y en caravana fuimos hacia el Hospital Publico Evita de Lanús.

Llegamos al hospital Evita, en el camino pensaba “¿que querrá Dios de mí? ¿me cortarán la mano que colgaba de la piel, sostenida por mi compañero? ¿resistirá mi corazón la operación y la pérdida de sangre?

Cuando bajamos del auto nos tiraron una camilla, pero ¿¡como iba a subir, si no tenia apoyo!? Entramos caminando hasta la sala de guardia y nos preguntaron cuál había sido el accidente.

Les respondí: “me corte la mano” Me preguntaron luego: “y la mano ¿donde está?” Les dije: “la sostiene mi compañero atrás mío”

Entonces se tiraron arriba mío y me cortaron la ropa para poder trabajar, mientras yo les decía los remedios del corazón. Curiosamente no me desmaye, pese al corazón y la perdida de sangre y otra más: los médicos querían amputar el antebrazo y pidieron que venga un familiar a firmar la autorización; pero ninguno de los muchachos se animaba a ir a mi casa y decirle a mi esposa la verdad, tres veces bajaron los médicos a consultar, entonces fueron a mi casa y tampoco le dijeron la verdad. Lo que les contaron fue que me había fracturado la muñeca.

A todo esto el milagro había comenzado: lograron estabilizarme pulso, sangre, corazón. Empezaron una operación que duraría 12 horas para reimplantarme la mano dentro del quirófano. Me acompañaba colgado de mi cuello un rosario de la Rosa Mística y una medalla de Jesús Misericordioso que los muchachos les pidieron no me lo sacaran.

El reimplante fue un éxito.

La mano de Carlos después de la operación

La mano de Carlos después de la operación

El equipo del doctor Marcelo Murace y Gómez Vidal habían contribuido al milagro. Después de dos días en terapia intensiva pase a sala común de traumatología y otra curiosidad: andaban unas señoras con una imagen de la Virgen de Luján repartiendo estampitas de ella y San Pantaleón. Pero a mí me dieron una grande de Jesús Misericordioso.

Me puse a llorar, la pegue en la pared al lado de mi cama, que después mostré cuando empezaron a llegar los canales de televisión, cosa que también me sorprendió pues cuando me dijeron que venia canal 7 creí que era una broma de los enfermeros. Pero era verdad y mas aun, luego vino el diario crónica, multicanal, crónica tv, canal 9 y el intendente de Lanús.

Yo no entendía semejante difusión. El reportaje del canal de crónica de 20 minutos lo pasaron 3 días seguidos. Me dijeron mis compañeros de trabajo, que yo decía algo muy simple pero muy importante: “que solo apreciamos, cuando nos toca vivir una prueba dura, que importante es poder ir al baño solo. Cuando uno está bien no se da cuenta de nada, pero saben que importante es poder ir al baño solo…”

La mano de Carlos años después

La mano de Carlos años después

Cuanto tiene uno para agradecerle a Dios cuando esta bien y normalmente solo nos, acercamos para pedirle algo.

Pero ese era solamente el comienzo, luego vendrían 6 operaciones mas, en la 2da. un colgajo inguinal, estuve 21 días atado por miedo a levantar el brazo y hacer un desastre. Después un injerto de piel, colocación de un tutor externo, también un injerto de hueso sacado de la cadera y colocado en la muñeca, 5 bay pas en la muñeca hecho con venas de las piernas. Todo un menú quirúrgico variado para todos los gustos. Cada operación era para mí como subir al Gólgota y entregarme.

Dios jamás me abandonó, Jesús me alimentaba con sus palabras a través de la Biblia: “Yo todo lo puedo en aquel que me reconforta.” (San Pablo)

Estando en el hospital mi hijo me dice que no tiene trabajo. Le contesté: “Si vos trabajaras ¿quien me cuidaría de noche? ya que la madre me cuidaba de día y mi hija atendía la casa y oficiaba de puente entre los dos.

Digo esto sin dejar de reconocer que nunca vi tanta gente en mi vida, en el hospital se volvían locos de tanta gente, que venia a verme y de lo cual jamás me voy a olvidar.

Y espero algún día poder hacerles una fiesta de agradecimiento, es un sueño que espero poder cumplir. Pero retomando la conversación con mi hijo, le continué diciendo: “Cuando salgamos del hospital, Dios nos va a ayudar y lo vas a conseguir”.

Salgo del hospital y lo llaman de un trabajo. Pero hay algo mas: comienza a trabajar y la dueña que se entera de mi accidente, me manda dos cosas en una bolsita: un rosario y una vela dentro de un envase con tapita de bronce… y en la tapita una estampa… ¿de quién? de Jesús Misericordioso.

Otra casualidad o causalidad ya a esta altura las bendiciones son abundantes, pero hay mucho más. ¿Se acuerdan del auto que no quería porque tenía caja automática? Hoy lo estoy manejando. (Carlos no podía utilizar la palanca de cambios, debido a la operación en su mano) otra casualidad…

Había algo más, algo que ni los médicos ni yo, dentro de mi fe, esperaba “Todo lo temo de mi debilidad y todo lo espero de su Misericordia.”

Volví a trabajar, en la misma empresa y en la misma máquina con la que tuve el accidente.

Alabado sea Jesucristo

Pero como todo no son flores, también hay espinas; luego de la algarabía de la vuelta al trabajo, con el tiempo (1 mes), comenzaron a sacarme todas las gratificaciones que nos dan. ¿Motivo? Ya no rendía como antes y ya no hacía horas extras. Yo les dije: “No rindo como antes, debido al accidente sufrí aquí”. Sin embargo, el dios dinero gobierna a muchos y después de trabajar durante 29 años en el lugar y pasar por ese accidente y sufrir 7 operaciones que a uno le respondan así, es muy doloroso, pero Dios me dio la fortaleza para superar el escarnio.

Le pido a la Virgen, nuestra madre, recordándole las bodas de Caná, en la que ella le dice a Jesús: “No tienen vino” y yo le digo: “Madre, pide por mí, no tengo con que pagar las deudas originadas por el accidente”, pues con el salario mínimo no podía mantener mi casa, ni pagar infinidad de remedios de la mano y del corazón.

Y la voz de la Virgen, llegó a Jesús…

Nuevamente el Señor extiende su mano y me abre los caminos: llega la indemnización por el accidente y me puedo liberar de aquellos que me habían escarniado. Gloria a Dios. Comienza a cambiar mi vida, ya lanzado definitivamente a vivir con Dios, por Dios y en Dios me presento a una radio, María del Rosario’ ”FM 90.7” y les digo que quiero hacer un programa dedicado a Jesús Misericordioso (nunca había hecho radio) solamente me llevaba el afán de servir a Dios. ¿El programa? Recibo 50 llamados telefónicos en 45 minutos durante cada emisión.

Un éxito, evidentemente esta la mano de Jesús en él ( la Radio no es comercial , es netamente confesional tiene 8000 socios y pertenece al Obispado de Avellaneda –Lanús)

Pero hay mas sorpresas: van más de 8 meses de programas y sigue a un promedio de 40 a 60 llamados por programa.

Y la sorpresa mayor; comienzo a entronizar cuadros de Jesús Misericordioso en las Parroquias, San Juan Bautista de Valentín Alsina. Cuadros de 2 metros por 1 metro, allí está el Padre Juan Ramón Celeiro.

También en María del Rosario de San Nicolás, en Avellaneda, donde está el Padre Fernando Abraham, y en muchas otras parroquias más…

Dios volvió a premiarnos con un nuevo regalo, una segunda radio: “AM Católica Estación AM 820”, radio laica de Capital Federal y cuya cobertura se extiende a casi todo Buenos Aires. Un verdadero logro y un gran éxito, con numerosa cantidad de oyentes. Una radio con alcance desde Capital Federal hasta toda la Costa Atlántica. Ahora estoy en dos radios difundiendo el mensaje de la Divina Misericordia.

Carlos Artusa peregrinando la Reliquia de Santa Faustina

Carlos Artusa peregrinando la Reliquia de Santa Faustina

Luego conozco al grupo de difusión de Jesús Misericordioso que se une a mi programa regalando mas de cien estampas por programa; y el regalo del cielo, el Padre Luis Kukovica representante de la Divina Misericordia en Argentina me hace custodia de una reliquia de la vidente de Jesús Misericordioso… Santa Faustina Kowalska… que estoy haciendo peregrinar, por muchas iglesias y hospitales llevando el mensaje de Misericordia que hoy el mundo y el hombre tanto necesitan.

Y comenzamos a hacer Caravanas acompañados de varios sacerdotes, entre ellos el P. Diego Maximino, perteneciente a los padres Marianos de la Parroquia Mater de Misericordia y el Padre Casimiro Press de la Parroquia N. Sra .de Lourdes.

Las caravanas son cada vez mayores (nos acompañaron 5000 apóstoles de la Divina Misericordia) la primera a San Nicolás; la 2da fue el 22 de noviembre del 2003 a la Basílica Nacional Nuestra Señora de Lujan, donde la misa fue celebrada por el Arzobispo de Mercedes-Lujan Monseñor Ruben H. Dimonte.

En el Programa Televisivo que conduce Enrique Moltoni "Maria Esperanza del Mundo"

En el Programa Televisivo que conduce Enrique Moltoni “Maria Esperanza del Mundo”

Del corazón y de la mano ni me acuerdo. La radio, hacer el programa, peregrinar las reliquias, llevar palabras de aliento al que sufre, sembrar la esperanza al que me escucha, encender el fuego en el corazón de los tibios hablándoles de un Dios vivo, que nos está esperando con los brazos abiertos como al hijo prodigo, para sentarnos al banquete de la vida y que nos dice ”no temas no temáis yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos”…

Entregarle nuestra vida a Él, quita los miedos, acalla las pasiones desmedidas por la ambición, la soberbia, el querer tener mas, que al final tenemos menos, pues perdemos la salud, por ganar dinero y después perdemos dinero para recuperar la salud… Que no siempre se recupera……

Él cambió mi vida, del dolor a la alegría del amor, ” el que ame su vida la perderá, y el que dé su vida por mí la ganara” nos dice…

Yo le entregue mi vida a Él y Él me dio vida y vida en abundancia.

Ojalá que al leer estas líneas también te llene a ti, en abundancia de vida “y te dé el ciento por uno por tu amor ”.

Este es un testimonio verdadero y concreto y me hizo ver que muchas veces , debemos recorrer el camino de la cruz para Poder valorar la fe , la esperanza y la confianza en un Dios misericordioso y resucitar a una nueva vida sin miedos
Sin dolores por el futuro porque a lo mejor en el momento Que te parece a ti …….el mas oscuro de tu vida Se esta gestando un nuevo amanecer que iluminara tu Vida, tu corazón y tu alma y te llenara de dicha y alegría.

Afectuosamente Carlos A. Artusa

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